A JAVIER CARMONA.

24 de noviembre de 2017

A JAVIER CARMONA.

Me sorprendió la tarde

con el viento opaco de tu recuerdo lejano,

me llevó el pensamiento

a las lomas doradas de las vides otoñales,

levanté mi copa

y tu mano ya no estaba para brindar tu dicha,

el honor por haberte conocido

el placer de haberte tenido como amigo.

Tu persona,

de esa generosidad, que mejora a los demás,

que sonreía a la vida

que abrazaba los placeres cotidianos,

la luz, el color de un tempranillo

o el profundo aroma de un Oporto viejo

el sonido de una charla corriente,

o de una tarde entera divagando contigo.

Amigo

te echaré siempre de menos,

ojalá siembres en el cielo,

esa tierra que nos niega la felicidad completa

el olor de los frutos que tu santificaste

con tu maestría inmensa.

Fidel